Mediación Comunitaria e intercultural: un nuevo camino hacia el diálogo

Llevar la mediación a conflictos sociales entre vecinos o entre miembros de diferentes culturas es un ejercicio de responsabilidad y madurez de un país que dice mucho a favor del mismo.

Si bien en la aplicación de la mediación en otros temas anteriormente tratados, como son los conflictos laborales, económicos, o familiares, intervienen intereses que hacen que las partes tengan en su foro interno una necesidad de llegar a un acuerdo y llegar a la mejor de las soluciones y a satisfacer todas las partes, ya sea porque hay una relación laboral contínua o unas emociones subyacentes hacia familiares mas o menos cercanos; la tolerancia, el respeto, en sí mismos, así como  la misma necesidad del ser humano de pertenecer a grupos y sociedades diferentes, está en la base de esta propuesta de mediación comunitaria.

El interés máximo de la mediación comunitaria e intercultural es el bien del ser humano. Más allá del individuo, se preocupa del colectivo, de la sociedad, implica una visión y una estrategia completamente diferente a la estrategia individual.

Aunque en España contamos, ya de años atrás con una figura como el juez de paz, existente aun hoy en día en pequeños pueblos y poblaciones rurales, la capacidad de solucionar por una vía no violenta y comunicativa los conflictos comunales e interculturales,  es característica de sociedades evolucionadas cultural y socialmente, sociedades donde el respeto al individuo y el bien común y colectivo es fundamental para mantener el orden público.

Si bien en nuestro país los conflictos vecinales siempre se han resuelto de manera más o menos satisfactoria, no es extraño encontrar situaciones en las que no se explica cómo gracias a la desidia, el desinterés, la falta de implicación, falta de ganas de solucionar un asunto, dan como resultado comunidades y vecindades con barrios abandonados, en ruinas, con vecinos enfrentados, infraestructuras destrozadas, parques dejados morir, conflictos, robos, violencia….donde en más de una ocasión, y seguro que recordamos algún caso cercano, identificamos un conflicto pasado, que comenzó siendo muy pequeño y que el tiempo y la más profunda ignorancia de cómo cambiar el paradigma y salir de esta situación, hacen que se prolonguen estas situaciones en el tiempo durante, meses, años e incluso siglos.

Acaso no tenemos infinidad de ejemplos en nuestra historia, totalmente absurdos, donde ya ni siquiera quedan personas vivas que sepan el origen del problema…  Conflictos como las batallas entre moros y y cristianos, la esclavitud a la que han estado sometidos y a día de hoy continúan sometidas miles de personas, tienen un punto en común, la falta de igualdad entre seres humanos.

Cuando una sociedad consigue esta igualdad en el tratamiento al ser humano (que no igualdad de derechos, oportunidades, etc.. donde quizá estemos más lejos actualmente), debe aprovechar esta situación para solucionar los conflictos del mejor modo posible, dialogando, hablando, escuchando y haciéndose escuchar.  Eso sí, la maquinaria burocrática y administrativa debe estar a la altura, debe ser potenciada desde las administraciones públicas para que no entren dudas sobre cuál es el mejor modo de llegar a acuerdos. Mientras esto no sea cambiado, mientras la misma sociedad siga poniendo los mismos medios físicos que en épocas ancestrales, por mucho que se predique a favor de medidas más evolucionadas, el camino será tortuoso y lento.

Por tanto las ventajas que tiene la mediación comunitaria según mi perspectiva son muchas.

La mediación principalmente para mi en este tipo de conflictos aporta algo que no se consigue jamás con ninguna otra forma de resolución de conflictos, ya sea judicial o arbitraria. Mediante otros modos se puede llegar a la resolución del conflicto, de varias maneras, bien sean por la fuerza, por imposición de la justicia o de las leyes o por la buena voluntad, cesión o flexibilidad de las partes, pero en cualquiera de estos casos las relaciones sociales se ven perjudicadas. En el caso de la mediación, la actuación desde el interés común, desde la igualdad del ser humano, desde la búsqueda de soluciones que satisfagan a todas las partes, hace que se creen y refuercen unos lazos entre las personas que van mas allá del individuo, se trasladan a todo el grupo, a toda la sociedad. La vivencia y experiencia vital de ponerte en el lugar de la otra persona, generar esa empatía, esas relaciones de objetivos comunes, de ir todos hacia una misma dirección , se ven magnificadas cuando hay una voluntariedad, una neutralidad.

Es la magia de la libre elección, de la mas completa asunción de la responsabilidad individual del ser humano.

Aprovechemos la oportunidad como sociedad moderna, responsable y civilizada de poder llegar a acuerdos de otra manera, sin violencia, construyendo en lugar de destruir, creando un lugar mejor entre todos.

 

Eva Prados

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