El inconsciente colectivo

Conocí a Arantza hace ya mas de 10 años. Me acababa de incorporar de la baja de mi primera hija y pensaba acogerme a una reducción de jornada, al menos durante los primeros años, para poder disfrutar mas de la niña. Por aquel entonces estaba en el Dpto de formación y el trabajo, aun no teniendo ni un minuto de descanso, era gratificante y controlado.

Justo una semana antes de la incorporación un compañero que me conocía bien y sabía de mis inquietudes por llevar la justicia a cualquier lugar costara lo que costase, me propuso formar parte del sindicato de la empresa, las elecciones serían al cabo de un mes y había que ponerse en marcha. Podría decir que era joven y llena de reivindicaciones y ganas de cambiar el mundo, pero no, … bueno o si, no era precisamente tan joven y sabía muy bien que el mundo no se cambiaba en un día, ni con la sola actitud de unas cuantas personas que no se conformaban con lo establecido. Lo bueno en el ser humano de tener memoria episódica y poder volver al pasado, es que podemos aprender y recrearnos de situaciones vividas, no solo para fustigarnos y justificarnos, gran deporte nacional de muchos, sino (versión con la que me quedo) para ayudarnos a desarrollarnos, conocernos a nosotros mismos, y ver que siempre hay oportunidad de cambiar, de llevar proyectos a cabo de otra manera diferente a la que lo hicimos, y de este modo, ser capaces de ser objetivos, compasivos y responsables con nosotros mismos y con los demás.

Cuando recuerdo el grupo que montamos en su momento, con aquellas ganas de cambiar las cosas, me doy cuenta que aquello nos sirvió, no solo para unirnos, conocernos y en cierto modo, participar de un cambio (aunque fuera ligero) en el proceso de comunicación con la empresa, sino que fue un paso mas en el camino de nuestro desarrollo personal.

A día de hoy de aquel grupo perteneciente a una gran y querida multinacional que tantas cosas nos dió, muchos de nosotros estamos trabajando ya en aquello que se estaba forjando en nuestro interior. La ayuda a los demás, la necesidad de dejar una huella, no solo de enseñar, de aprender, de compartir, sino de ir hacia un camino mas alla de nosotros mismos. El reencuentro con la sociedad.

Arantza hoy me pide ayuda. Despues de unos años de cambio interior muy profundo, dejó su vida standar en Madrid y se fue al Tibet, a ayudar a los monjes budistas en dar vida a un maravilloso proyecto que permitiera que niños y jóvenes de una pequeña aldea llamada Dolpo, accesible en sus últimos tramos únicamente en burro, pudieran continuar sus estudios en Katmandu, pudiendo tener acceso a una educación que permitiera el desarrollo de la aldea y de la zona. De este modo, crearon el Himalayan Komang Hostel.

Os animo a que iniciemos un viaje en el tiempo, mas alla de nuetra propia vida física, cuando aun, no existía el capitalismo, ni este mundo occidental tan basado en los bienes materiales. Imaginaros esos tiempos en los que el hecho de que hubiera un profesor en un pueblo, que uno de tus 11 hijos tuviera estudios, no solo suponía un desarrollo para la persona, sino para el entorno en el que vivía y para la sociedad en si misma. Parece muy lejano, pero es algo que aun existe y no solo en paises en desarrollo, sino en los desarrollados, dentro de lo que llamamos, barrios marginales o colectivos desfavorecidos.

Desde nuestros sillones es muy sencillo vivir la vida de los demás, sentimos empatía con aquellos que sufren, que están en guerra, que abandonan sus hogares, que pierden a sus familias…. pero la realidad es que, la mayoría de nosotros,  los vemos totalmente ajenos, los percibimos como seres humanos, eso si, aunque no pensamos que a nosotros nos pueda pasar lo que a ellos.

Tengo la sensación de que a veces nos identificamos mas con personas que, por huracanes, riadas, incendios, pierden sus preciosas casas y sus pertenencias y que salen en los medios lamentándose de que lo han perdido todo,  que con aquellos que realmente pierden todo, a sus padres, familias, hijos,  sus propias vidas, y lo peor, no solo su momento presente, sino que pierden su futuro y las posibilidades de salir de esa miseria, de esa pobreza física y esa desesperanza.

Ellos no levantan la voz para quejarse, y cuando de vez en cuando nos llega una mirada triste de un niño, con una expresión de ayuda en su rostro y de incomprensión, cambiamos de canal o cerramos nuestros dispositivos móviles porque no podemos soportarlo. Sin duda es mucho mejor evadirse con mensajes de Whasapp absurdos,  y pariticipar en la fiesta superficial del humor y la risa fácil.

Humor inteligente, responsable y reivindicativo. Grande Forges!!!

Hemos llegado a un punto donde la simple empatía no es suficiente, necesitamos trabajar nuestra compasión, pero no esa compasión de limosna y buenos actos puntuales, lo que yo denomino la compasión generativa.

Te pongo un ejemplo, cuando a una persona sin recursos ( no me gustan las palabras sin techo, o mendigo), le das una ayuda en el metro o en la calle, es cierto que estamos ayudando a esa persona, pero también estamos alimentando nuestro ego, nuestro falso altruismo, estamos haciendo las paces con nosotros mismos para aliviarnos del peso emocional de sentirnos responsables socialmente. No digo que eso este mal, si todos hicieramos alguna acción de este tipo desde luego se crearía mas conciencia social. Te propongo ir un poco mas allá!!!! Te propongo que la próxima vez que te encuentres con una persona que necesita ayuda, en lugar de darle unas monedas, le des parte de tu tiempo, parte de ti mismo. Te propongo que te pares a hablar con ella, que la escuches, que intentes averiguar su historia, las razones que le han llevado a esa situación, que le toques sin la sensación de que te pueden estar pegando la sífilis.

Esto es lo que yo llamo Compasión generativa, porque en este mundo ya solo con la empatía no nos vale….

Simplemente pido coherencia en nuestras vidas, que no juzguemos a nadie sin, al menos, antes haber tenido oportunidad de conocerle, que no digamos que no somos racista y que nos alejemos de todo lo que sea diferente a nosotros, que no digamos que somos compasivos cuando no reconocemos en esa persona alcohólica, adicta, enferma, una parte de nosotros mismos. Seamos coherentes, no para alimentar nuestro ego, ni nuestro falso altruismo, sino para sentirnos parte de la misma sociedad.

Y dirás, ¿qué tiene que ver esto con mi amiga Arantza? Como te iba contando,  hace poco me ha pedido ayuda. En el Hostel donde se alojan los niños han tenido un caso de muerte por Tuberculosis. En España, después de unas cuantas décadas en que ha estado prácticamente erradicada,  hay pocos casos, gracias a la atención sanitaria de que disponemos. Te puedes imaginar que alli en Nepal, no llegan a una farmacia o a un centro de salud y les hacen la prueba de Malthus, ni tienen vacunas en cámaras frigoríficas. ¿Te has parado a pensar alguna vez en como sería tu vida si un simple constipado o curación de una herida supusieran un riesgo importante para la supervivencia de tu familia? No solemos hacer esas reflexiones porque nos revuelven el estómago y claro,  no es momento nunca, porque siempre estamos ocupados con mil cosas importantes: generar un informe,  ir al cine, de cena, comprar las últimas tendencias……. Solo un dato, después del terremoto que asoló Nepal, el precio de la bombona de butano subió a 90$, solo asequible para un 1% de la población…. Muy injusto, ¿no crees? Por esa razón y aunque no debería ser tan dificil conseguir el dinero necesario para el tratamiento de la Tuberculosis, , la realidad es que sin ayuda, es muy complicado. Esta misma mañana hablaba con ella, aun no saben la cantidad exacta. El problema de las ONG’s pequeñas es la estabilidad en los costes. Con las cuotas fijas ( 30 € / mes) de los que tenemos niños apadrinados, cubren los gastos de estancia malamente, sin embargo, cuando les surgen problemas puntuales como este, es como muchas familias cuando tienen que hacerse cargo de gastos no esperados.

Cierto que noticias como lo sucedido en ciertas ONG’s grandes, donde una parte muy pequeña de los voluntarios y profesionales no hacen un uso adecuado de los fondos de los cuales son responsables pero no dueños, no ayuda a pequeños proyectos y ONG’s como en la que participa Arantza, CIDEN.

En varias ocasiones Arantza y yo,  hemos comentado lo dificil que es conseguir financiación para estos proyectos. Cuando en alguna ocasión hemos enviado algo físico a Nepal, a través de voluntarios (el año pasado por ejemplo un proyector, para que los niños pudieran ver películas), ha sido mucho mas sencillo. Poner en un momento 5/ 10€ para participar en algo así, en general es algo que en un grupo, se toma de una manera muy natural. Pensemos cómo nos organizamos de una manera rápida cuando vamos a comprar la lotería de Navidad, o cómo sacamos alegremente los billetes de la cartera cuando hay que comprar papeletas para el viaje de fin de curso del hijo de nuestros vecinos….y luego no somos capaces de comprometernos y de enviar dinero a personas que no conocemos, aunque necesiten mucha mas ayuda.

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No pretendo pedir nada a nadie,  o si………..; quieros hacernos reflexionar sobre el modo en que estamos participando de esta sociedad. En mi opinión, el equilibrio está bien, a mi me encanta salir, viajar, disfrutar, reirme, pero no tendría sentido si no reservara parte de mi para los demás, para compartir, para ayudar, o esto no lo integrara en mi día a día.

El título del post, el inconsciente colectivo, término definido por el psiquiatra Carl Jung, es lo que me ha llevado a pensar que necesitamos movilizar nuestro inconsciente, porque nuestra consciencia está tan bombardeada y se deja influir en tan gran medida por la lógica y la racionalización, que estamos perdiendo nuestra esencia, nuestra intuición, el hacer las cosas porque sí, por el mero placer de hacerlas, sin que haya una recompensa económica, ni social, simplemente porque somos parte de un sistema.

A día de hoy, en el siglo de la Neurociencia y las investigaciones en ese gran desconocido que es el cerebro, la Ciencia aun no está en condiciones de demostrar muchas cosas, pero eso no quiere decir que no existan.  De hecho, uno de los principios del método científico sigue un axioma de realismo, según el cual la realidad existe, independientemente de que la ciencia pueda aportar una explicación para la misma.  Espero que este post, te inspire a abrir la mente y pensar en este inconsciente colectivo que está ahi, en esas personas que necesitan ayuda , y que no solo son imágenes en nuestras pantallas.

Quizá quieras pasar a la acción y comenzar a hacer algo para cambiar una parte de aquello que no nos gusta!!!

Quiero compartir con vosotros este vídeo filmado por voluntarios del Himalayan Komang Hostel, donde se puede ver el día a día de los niños.

 

Eva Prados