Sueña, inspira, crea

Debatiamos alrededor de una mesa de cocina, uno de los mejores lugares donde se disfruta compartiendo: buena comida, buena compañía y buena conversación.

Discrepábamos acerca de la capacidad del ser humano por hacer cosas imposibles. Algunos partíamos de la base de que cualquier creación se basa en sueños imposibles, en ideas previas de alguien o de uno mismo, que ha inspirado a la creación. Algunos otros no compartían esta visión y hablaban de no tener las mismas capacidades todos, de no poder llegar a las mismas metas.

Finalmente, como en toda conversación inteligente, no se llegó a ninguna conclusión en concreto, porque  fueron tantas las ideas que surgieron e ibamos hilando que surgió lo verdaderamente importante: la inspiración.

Inspiración para continuar pensando, inspiración para imaginar, para soñar, para crear. Quizá no hoy, ni mañana, pero esas conexiones neuronales quedan ahi como parte del aprendizaje y quizá otro día cualquiera, activadas,  o inspiradas esas neuronas por cualquier estímulo, consciente o inconsciente, real o imaginario, puedan despertar y materializarse en algo que no sea un «simple» sueño.

¿Por qué comenzó el hombre a volar? Quizá porque alguien de manera previa no solo se imaginó volando, sino que se imaginó volando con muchas otras personas, en grandes aparatos que no existían, de materiales desconocidos, con ideas sin ninguna base científica en ese momento de generación de la idea. ¿Dónde está el límite de la inspiración, de los sueños?

El ejemplo de Julio Verne nos ayudará a ver cómo esa inspiración , esos sueños de unos, inspiran y crean el futuro de otros.

El almirante Byrd afirmó que si no hubiera sido por Verne no habría ido nunca al Polo Sur.  Yuri Gagarin, el pionero astronauta, dijo en una ocasión: “Ha sido Verne quien me ha hecho ser astronáuta”.

Quizá si Verne no nos hubiera dejado un legado de posibles inventos, estos nunca habrían visto la luz. Y quizá haya muchos otros que a día de hoy, inspirados en estas mismas obras,  aun continuan haciendo estudios de futuras granjas marinas, rascacielos en los mares, equipos de buceo ultramodernos y ultraprofundos…..

Es necesario que en algún momento se genere esa genial idea que pueda inspirar y motivar a dar un siguiente paso.  Comencemos por pensar, ¿ y por qué no……..?, simplemente a no creernos lo que está impuesto o pensar que  pueden existir otras maneras de hacer las cosas. Desarrollemos nuestra capacidad de producir un profundo cambio, un profundo despertar, un enorme «Deep Insight».

¿Alguien habría comenzado a investigar la aeronáutica si no hubieran tenido la esperanza, la fe, la ilusión, la creencia, de que se podía ir a otros planetas?

Pensar, a priori que los seres humanos, cualquiera de nosotros estamos limitados por nuestras capacidades es como pensar que un bebe no va a andar porque no tiene las habilidades necesarias. Puede que en el momento del nacimiento no, pero como la naturaleza nos muestra, la propia genética se encarga de ir desarrollando esas capacidades.

¿Por qué pensamos que un Alien no es posible en la tierra cuando tenemos un maravilloso especimen como es la mariposa que pasa de estado larvario y de ser un gusano a meterse en una cápsula (nada envidiable a las mas deseadas por Rydley Scott) y sale convertido en una mariposa? Qué hay de diferente?

Será que simplemente lo damos por hecho porque estamos habituados a ello? o queremos engañarnos diciendo que tiene una explicación científica ? No nos engañemos, es igualmente maravilloso y complejo la creación y nacimiento de cualquier vida en la Tierra que la existencia fuera de ella. E igualmente probable o improbable.

Leía hace poco en un libro de Rebecca Winter, «The Unexpected», el prólogo de su libro:

«Si usted ha decidido voluntariamente seguir adelante con mi relato. Si usted tiene una mentalidad abierta como en su día Julio Verne la tuvo, aunque lo consideraran loco o demasiado fantasioso para su época.

Bienvenido. Mi relato comienza así:

 Julio Verne, de origen francés (1828-1905), abogado por obligación y escritor por devoción, en pleno siglo XIX tuvo que vérselas con esa crítica feroz que tilda de locura o imaginación desmedida a aquellas personas adelantadas a su tiempo. Él, utilizando su sagacidad, escribió en uno de los muchos artículos que confeccionaba lo siguiente:

«Lo que un hombre puede imaginar, otro lo puede realizar.»»

Sueña, inspira, crea!!!!!!!

 

Eva Prados

Bibliografía:

  • «http://moonmentum.com/blog/pronostico/clima-astrologico/profeta-o-visionario/»
  • https://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/verne.htm
  • Sharma, Robin; Una inspiración para cada día de El monje que vendió su Ferrari  Colección CLAVE, DEBOLSILLO; Edición: 001; 2013.